Clasificación
- Angelina Fabiola Caminos

- 13 jul
- 2 min de lectura
¿Qué hechos de tu vida te gustaría conservar?
¿De cuáles puedes acordarte? ¿Cuáles quisieras recordar?
¿Es posible clasificarlos?
Está claro que nuestra memoria nos juega a veces malas pasadas. Es verdad, hace una selección de recuerdos, pero que son muchas veces momentos que nos gustaría que no hubiesen ocurrido, y en cambio, otros momentos felices se nos escapan.
Esto no tiene que ver ni con un funcionamiento defectuoso ni con un carácter perverso por parte de la misma. Simplemente se conjugan dos hechos: por un lado, a nivel de supervivencia, nuestro organismo marca con un alerta aquellas experiencias que considera dolorosas, con lo cual, de la misma manera que ocurre con un correo electrónico que queremos resaltar, aparecen en primer lugar.
Lo interesante es por qué pasa esto, y qué produce.
Al estar las experiencias dolorosas fuertemente ligadas a esta emoción: el dolor, el cerebro entiende que debemos prevenirnos de dichos sucesos, como una defensa, por lo cual crea conexiones neuronales de alerta. Nuestra mente, sin embargo, intenta comprender dichas experiencias, y si no logra, reproduce en la realidad escenarios similares que nos obligan a pasar por ello una y otra vez, como en un mal sueño.
Es posible utilizar este mecanismo a nuestro favor, pero para ello debemos hacer un trabajo diario de recolección de datos.
¿Cuáles son dichos datos?
Nuestra pequeña lista de logros cotidianos. Todos aquellos logros, por pequeños e insignificantes que puedan parecer a ojos de los demás, pero que para nosotros sean importantes.
Estos logros son los que podemos clasificar manualmente: simplemente, en un cuaderno ó libreta, destinada a tal fin, se trata de anotar: -¿qué hicimos este día, qué nos hace sentir bien?
Esta forma sencilla permite dar la vuelta a la clasificación automática de selección que a modo de Noticiero trae a colación todo lo malo y cuanto más malo, mejor.
Podéis probar, ¿verdad? Pero os sugiero que si decidís probar, lo hagáis cada día mínimo un mes para notar algún resultado.
¿Contraindicación? Ninguna.
¿Efectos primarios? A partir de este registro manual (escribir cada día nuestros pequeños ó grandes logros): un aprecio creciente por todo lo bueno que vivimos.
¿Efectos secundarios? Un aprecio creciente por nosotros mismos, sumado a una atracción cada vez mayor de sucesos felices a nuestra vida.
Angelina Fabiola Caminos





Comentarios