Colorín, colorado
- Angelina Fabiola Caminos

- 7 may 2023
- 1 Min. de lectura
Cuando un cuento se acaba, tenemos una doble sensación: de placer,
por haber llegado al final, y saber qué ocurrió, y, asimismo, de
inquietud:
¿Ya está? ¿Podría haber pasado otra cosa? ¡Yo no quería que se acabara
tan pronto!
La verdad es que cuesta aceptar los finales, aunque sea un final feliz, y
no queremos otro cuento, “ese ya me gustaba”.
Pero el fin de una historia, sólo marca el inicio de otra.
Cuando un capítulo se termina, da paso al siguiente, y cuando una
historia se acaba, pues más de lo mismo.
Entonces podemos elegir: quedarnos con el sinsabor de la despedida,
o dar las gracias, y estar curiosos y entusiasmados, porque seguro,
seguro, que otra buena historia está de camino.





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