Conversación
- Angelina Fabiola Caminos

- 29 abr 2023
- 1 min de lectura
-Muchas cosas cambiarán, -dijo él.
-¿Por qué? -respondió ella.
-Así no se puede -afirmó él-
-Pero si estamos bien… -gimió ella.
-Eso parece, pero no me siento bien -dijo él.
-¿Qué te ocurre? -preguntó ella.
-Verás, una vez al día me digo: -tranquilo, hombre, todo irá bien.
Pero luego no es así: no nos vemos en todo el día, cuando nos
vemos estoy cansado y no me apetece discutir, entonces dejo que tú
hagas y deshagas, para no tener que decidir yo.
Pero últimamente no me gusta nada esta forma de proceder -explicó
él.
-Lo siento -dijo ella.
-¿Por qué? -dijo él.
-Yo pienso que así te ayudo. Sé que tienes mucho trabajo y muchas
responsabilidades. Por eso, aunque yo también trabajo, dejo todo listo
para no tener que molestarte con tonterías, como qué comemos,
salimos o no, etc. No me parece bien interrumpirte para preguntarte
estas cosas.
-No lo había visto de esa manera -dijo él.
-Muchas veces estoy tentada de llamarte y consultarte, pero
entonces aparto ese impulso y ya lo resuelvo. Para no importunarte.
Y muchas veces eso me hace sentir sola, aunque luego, cuando
sonríes, ya vale la pena -explicó ella.
-Gracias, -dijo él.
-¿Por qué? -dijo ella.
-Por esta conversación, lo necesitaba -dijo él.
-¡Pues cuando quieras! -respondió ella sonriendo.
¿Cómo me siento yo?
¿Cómo se siente el otro?
Dejemos de intentar adivinarlo:
¿Y si probamos con una conversación?





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